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🌛🌝🌜Magic Moon Escuela Online

Dudas sobre los duendes ¿Son peligrosos? ¿Invocarlos?¿Cómo son?

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Los duendes, viven en cuatro mundos, correspondientes a los cuatro elementos que forman la naturaleza. Ahora,

¿Cómo son en su apariencia?

Se cree que no todos los duendes son físicamente iguales. Los duendes del agua se diferencian de los de fuego, y éstos, a su vez, de los que moran la tierra; pero entre aquellos que habitan un mismo elemento hay, también, diferencias de aspecto. Al parecer, los que más se asemejan a los seres humanos son los duendes de agua.

como son los duendes

¿Por qué «al parecer»?

Son seres elusivos. No es fácil verlos. En realidad, no hay ninguna descripción completa de ellos. Las existentes, por lo general muy antiguas, son de dudosa veracidad, y las contemporáneas -hay que reconocerlo- suelen ser fantasiosas.  Lo cierto es que muy pocos los han visto. Ver un duende es más difícil que comunicarse con él.

¿Por qué? ¿acaso son invisibles?

En un sentido estricto, no. No son invisibles. Sucede que el ojo humano no repara en ellos. Muchos tienen un cuerpo tan sutil que la mirada los atraviesa, sin verlos. Del mismo modo que no vemos toda una gama de colores, no podemos ver a los duendes. A menos que la criatura quiera manifestarse, en cuyo caso ella procura, por un tiempo variables, que su cuerpo se nos haga concreto. Sin embargo, algunos animales y a veces los niños muy pequeños pueden verlos.

¿Es natural que puedan verlos o es que ellos se dejan ver por animales o infantes?

Se dejan ver. Los duendes están muy cerca de ambos. Al no tener conciencia moral ni las preocupaciones que ella engendra acerca del destino de la vida, encuentran que ciertos animales, como también los niños, son seres divertidos con los que se puede jugar.

¿Los niños pueden jugar con los duendes?

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Sí, pueden jugar. Este es un concepto relacionado con la diversión gratuita, sin pretender lograr nada a cambio, como un mero entretenimiento; esto es algo que nuestra cultura no entiende.

Los duendes saben todo respecto de la naturaleza; pero lo saben porque ellos son – por decirlo así- una encarnación de la naturaleza. No pretenden dominarla y hacerse sus amos, como el ser humano adulto (claro, con excepciones). En este sentido, se parecen a los animales.

Ellos viven en el mundo como parte de las cosas, no se plantean ser sus amos. Algo semejante ocurre con los niños, aunque la curiosidad del niño se orienta naturalmente hacia la manipulación.

Realmente, todo esto es increíble

Hay muchas cosas más, pese a qe parezcan increíbles. Todos hemos tenido alguna experiencia con los «amigos invisibles» de los pequeños. Es común que éstos, de pronto, refieran a sus padres o maestros -entre los cinco o seis años y, por lo general, no después de los 10- que tienen un amigo que les cuenta cosas. Se han dado casos de niños que, incluso, muestran obsequios de estos amigos.

Por lo general piedras de formas raras, o anillos antiguos cuya proveniencia se desconoce.

Es cierto. También los niños describen a esos amiguitos, pero es cosa de la imaginación, de la televisión, de sus lecturas…

¿Podemos estar absolutamente seguros de que así sea? Es frecuente que los chicos de pronto sepan cosas que deberían ignorar sobre la naturaleza y puedan hacer referencias a ciertos lugares que no conocen o hablar del sabor de verduras o frutas que no han probado.

Cabe preguntarse de dónde obtienen ese saber. ¿Y cuando el gato o el perro de la casa juega en el patio o en la o en la sala con alguien que no vemos? A chicos y animales no les temen. Pero les temen a los adultos.

¿Por qué los duendes temen a los humanos adultos?

Por una razón sencilla. Los duendes tienen memoria, razonan, saben  que los adultos buscan poder, saben que -en general-  los utilizarán para sus propios fines; conocen el daño que hacemos a la naturaleza.

Entonces se ocultan porque cuando entran en contacto con el ser humano, deben reconocerlo como un ser muy complejo y muchas veces no podrán desobedecerle.

¿Así que son como una especie de «sirvientes» más poderosos que su amo?

En alguna forma, sí. Aunque desde el punto de vista práctico, tal vez sería mejor decir “amigos”.

¿Hay alguna evidencia de contacto amistoso entre duendes y humanos?

Desde luego, y una de las más extrañas y prolongadas ocurrió en nuestro propio siglo. O -según se asegura- sigue ocurriendo. Es una experiencia insólita que ha envuelto a millares de personas desde que el fenómeno se manifestó. Hablamos de la colonia de Findhorn, en el noroeste escocés, fundada a fines de los años 60 y que perdura todavía.

Findhorn es un sitio donde se obtienen flores extraordinarias y cosechas que no parecen posibles dado que el clima y la calidad del suelo, pero ¿qué tiene eso que ver con los duendes?

Tal vez nada. O todo. En realidad depende de lo que uno piense al respecto. Sucede que los fundadores de la colonia aseguraron en su momento que habían sido elfos los que los ayudaron a arribar a los resultados obtenidos que maravillan a los expertos agrícolas.

Una de las fundadoras de la colonia -y ninguno tenía la menor idea de jardines o huertas cuando comenzaron- llevó un diario en el que consta que recibía consejos y mensajes de la “gente pequeña”. Esos “diarios” han sido publicados, por lo menos en parte. Lo estremecedor de ellos son los mensajes de los duendes.

¿Y qué dicen los mensajes?

En síntesis, que han resuelto dar una última oportunidad a los seres humanos para que dejen de depredar la naturaleza. Recordemos que el diario es de los años ‘60 y 70: han pasado muchos años desde que se escribió.

En él se describe el desastre ecológico del que hoy tenemos noticia gracias a las mediciones científicas. Los pueblos de los cuatro reinos afirman que si el ser humano continúa agrediendo el ambiente, los elfos abandonarán sus tareas y la vida vegetal sucumbirá. Con ella, también lo hará la vida animal.

Parece bastante apocalíptico… Pero puede ser un hábil truco de los ecologistas, de hecho la tierra no parece a punto de desaparecer, ¿o sí?

La verdad es que estamos al borde del desastre. En todo caso, conviene no olvidar que entre los años 1967 y 1973, se sabía muy poco sobre ecología (respecto a los desastres que estábamos causando con la contaminación).

El documento más importante publicado era un informe del Club de Roma, hacia 1968, que no tocaba temas hoy en boga -como lo es la capa de ozono y la contaminación de las aguas-, temas que sí eran descritos por los duendes.

El que quiera creer que crea y el que sepa ver, que mire, podríamos decir. Claro que también es posible que Findhorn nunca haya tenido contacto con duendes y que sus moradores sean brujos, magos o seres superiores.

O que todo, los testimonios, las fotos, las películas, las grabaciones, etc., sean invento publicitario. Lo bueno es que nunca se pretendió lucrar con ello. En ese lugar nació la actual New Age.

¿Es posible, si los duendes de verdad existen, comunicarse con ellos?

Sí, es posible. Hay tres formas de concretar esta comunicación: por azar, por voluntad de la criatura o por mandato del hombre. La primera es la más común en las leyendas y relatos: se trata de un mero encuentro que muy raras veces tiene otra consecuencia más que el susto o la sorpresa.

La segunda forma suele parecer un mero encuentro, pero ha sido planificada por el elfo, que desea entregar una información o dar una advertencia. Es la modalidad de los grandes mitos heroicos y de los romances. La tercera pertenece al dominio de la magia y se la llama invocación.

Cabe señalar, no obstante, que cualquiera fuese la forma en que se produce el contacto, el ser humano siempre está en condiciones de dominar a la criatura. Más aún, si no lo hace, es probable que se vea envuelto en situaciones desagradables y que la experiencia sea cualquier cosa menos grata.

¿Los duendes y elfos son peligrosos?

Pueden serlo, y mucho. Aquí es necesario insistir: no son criaturas malvadas, simplemente no pueden distinguir entre el bien y el mal: hacen lo que les da la gana. Si el ser humano no toma el control de la situación, se verá rápidamente en el mismo caso de aquel que se deja sobrepasar por sus amigos en una fiesta, termina abandonado y solo, a causa de los tragos.

Para dominar al duende se necesitan dos cosas: valor y voluntad. Cuando el encuentro es por azar, sin que ninguno de los dos lo haya planificado, se requiere -además- un corazón limpio. En estos últimos casos es cuando pueden llegar a producirse las parejas entre humanos y elfos.

¿Acaso hay matrimonios (uniones) entre ellos y nosotros ?

Los elfólogos -la elfología es el estudio de los duendes o elfos- aseguran que sí. No entre cualquier duende y un ser humano, pero sí entre algunas de sus variedades y hombres o mujeres. El cuento La Sirenita, de Hans Christian Andersen, que recoge una serie de leyendas condensándolas en un relato, es ilustrativo al respecto.

El temor de los viejos marinos a las sirenas, también. Los duendes más parecidos a nosotros son los que viven en el agua, aunque se asegura que no son los únicos. De estos emparejamientos mixtos, ambos obtienen beneficios.

¿Qué beneficios son posibles?

Para el humano, sabiduría, protección y riqueza, fuera de una vida más prolongada. Para el duende (o “la” duende puesto que los hay de los dos sexos) la adquisición de un alma, es decir -asegura Paracelso– su propia libertad y salvación. Pero unirse a un duende no está exento de riesgos

¿Cuáles son los riesgos?

Que se acabe el amor, por una parte. Por otra, la reacción de los demás seres duéndicos, que por lo general no ven con buenos ojos estas uniones. Si un ser humano se separa de un elfo, probablemente verá perderse su fortuna -por lo menos aquella que obtuviera gracias a su ayuda-, quizá su salud se deteriore y además se verá perseguido constantemente por la “mala suerte”.

La lealtad del elfo, cuando se la obtiene, es total y eterna.

Una separación la sienten como traición y obran en consecuencia. Una de las razones es que, al unirse a un humano, dejan de ser prácticamente inmortales y, aunque de todos modos vivirán muchos años, al final morirán. Y morirán solos, puesto que su gente los abandona y no hay constancia de que, una vez separados de su pareja, hayan vuelto a formar otra.

¿Y estas parejas pueden tener hijos?

Desde luego que sí, hijos que serán absolutamente humanos, además. De su madre o padre élfico heredarán por lo general una vida larga, buena salud, gran resistencia física, sentido de la oportunidad, buen humor y afición al canto.

En muchos casos, también facultades paranormales, esto si observamos el lado positivo porque, por otra parte, podrían ser los causantes de éstos fenómenos (poltergeist).

Pero se dice que ese fenómeno es provocado por la acción de espíritus del bajo astral

No hay ninguna prueba de ello, son suposiciones. Aunque no hay unanimidad al respecto, muchos elfólogos creen que  el poltergeist se debe a la acción de duendes que de este modo, se vengan de quien los abandonó por elegir una vida humana. Los hijos, nietos o incluso descendientes más lejanos de esta unión, conservan genéticamente cierta capacidad para convocarlos, sobre todo en la infancia.

La teoría sostiene que es por ello que estos hechos se producen sólo en hogares donde hay niños y/o adolescentes. El poltergeist es la otra cara de los “amigos invisibles” de los chicos.

¿Y qué pasa con la invocación? Es decir, ¿Qué es la invocación?

La invocación es una ceremonia especial que tiene por objeto establecer un lazo entre un ser humano y un duende o una familia familia de duendes.  La razón de invocarlos estriba en la necesidad del ser humano de ser ayudado en una tarea específica por estas criaturas.

El o los duendes invocados deben ser liberados una vez que cumplan con lo ordenado. Aquí no hay pacto: se les ordena. La condición es que la orden pueda ser cumplida por ellos y se los trate con dignidad.

Para invocar a un duende el ser humano tiene, en primer lugar, que estar seguro de poder dominar a la criatura. De lo contrario, corre el riesgo de transformarse en una especie de juguete de ellos, que le perderán el respeto y se burlarán de él.

¿La invocación no persigue, entonces, la creación de un lazo permanente?

Claro que no. Hay dos tipos de relación permanente: la formación de una pareja o de una especie de sociedad, que se celebra como un pacto. De esta última clase de vínculo surgió la superstición de los «espíritus familiares” de los magos y alquimistas. Estos «familiares” no son otra cosa que duendes consagrados al servicio de alguien.

Harán bien si el pacto lo celebran con alguien al servicio de la mano derecha, pero podrán ser peligrosísimos al lado de un nigromante; no olvidemos que para estas criaturas tanto el bien como el mal son lo mismo: no los distinguen.

Cuando un elfo se consagra al servicio de un ser humano, lo hace hasta la muerte de éste, a menos que el mago lo libere antes. En ocasiones, aun así sigan al lado de quien consideran su guía, maestro y amigo.

¿Cómo se hace una invocación?

Todos los rituales de magia elevada comienzan con la invocación de las criaturas de los cuatro elementos, aunque no se los convoque para una tarea precisa. Ellos son, en esta teoría, los que tienen el control sobre la naturaleza.

No se puede describir un ritual: necesitaríamos demasiado espacio y, por otra parte, es peligroso divulgarlo.

Los iniciados tienen prohibido hablar de ello. Baste con decir que se debe exorcizar fuego, aire. agua y tierra con perfumes, plantas, metales y oraciones específicas dentro de un círculo de protección o mandala realizado al efecto.

El que invoque debe estar adecuadamente protegido y tener consigo los instrumentos de dominio: espada o athame, vara, copa y tridente. Además, previamente, debe haber consagrado la ceremonia a los Cuatro Vivientes que gobiernan el mundo paralelo donde vive la otra gente.

¿Qué son los cuatro vivientes?

Son representaciones emblemáticas que simbolizan la autoridad conferida al ser humano, descifrada por la iniciación, sobre los cuatro elementos. El Águila, el Toro, el León y Acuario (aire, tierra, fuego y agua, respectivamente).

En las cartas del Tarot, son las espadas, oros, bastos y copas. La arquitectura simbólica es profunda y compleja, de ahí que se guarde el secreto, tal como se guarda el secreto de la fabricación de las armas atómicas o biológicas por parte de los gobiernos y sus científicos.

Y sin necesidad de esta ceremonia, ¿se puede ver un duende?

Es posible, en lugares alejados y tranquilos. Donde corra el viento, haya un curso de agua, montañas en las cercanías y bosques. Las mejores horas son las del crepúsculo, antes de que el sol termine de ocultarse.

Si se quiere hacer el experimento, conviene ir con el cuerpo purificado y sin ambiciones en el corazón. El ideal es ir con la persona que se ama y, sencillamente, pasear por el lugar.

Conviene llevar algo como regalo: nueces, avellanas, miel de abejas, leche, etc., que son cosas gratas para ellos. Cuando caiga la noche, es necesario retirarse, ya que se pueden correr riesgos. Nunca lleve nada que pueda encenderse, ya que a veces se produce la combustión espontánea de los objetos.