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¿Qué significa soñar con un pozo?

significa soñar con un pozo

Entre las imágenes más frecuentes de los sueños se encuentra una que suele tener características angustiantes. Se trata de la imagen del pozo, término que se asocia inmediatamente con otras palabras cargadas igualmente de un importante simbolismo como caída, abismo, profundidad, altura.

El pozo posee, en casi todas las antiguas tradiciones, un carácter sagrado, pues se lo considera símbolo de tres órdenes cósmicos; cielo, tierra, infierno y, además, síntesis de tres elementos: agua, Tierra, aire.

Su vinculación con estos diferentes planos convierte al pozo en una suerte de síntesis cósmica o microcosmos.

Por otra parte, el pozo es considerado como una importante vía de comunicación: comunicación con el otro mundo, el mundo de los muertos, estancia subterránea a la que ningún ser humano de este mundo puede acceder.

Al soñar con esta imagen, el pozo puede presentársenos de diferentes formas y muy diversas características, como también puede haber distintas maneras de relacionarse con él.

Asomarse, bajar o caer dentro del pozo

Las connotaciones de nuestro sueño serán muy distintas dependiendo de la relación que entablemos con la imagen del pozo. Así, si sucede en nuestro sueño que simplemente vemos un pozo, la interpretación será muy diferente de aquella que puede darse si caemos en él.

Ver un pozo, cuyas características pueden ser sumamente variadas debido a la cantidad de escenarios en que pueden aparecer, es símbolo de abundancia y fuente de vida. Si contiene agua limpia tanto mejor. El pozo es como un manantial de luz y, por lo tanto, como un cetro espiritual.

El hecho de acercarnos al pozo que vemos y asomamos a él implica un deseo inconsciente de revelar misterios ocultos o descubrir algún secreto.

Ese secreto puede encontrarse en conexión con nuestro propio yo, en cuya interioridad se ocultan cosas desconocidas en nuestra vida consciente, pero que pueden reservarnos un significado de gran importancia.

Por ello, asomarse al pozo, generalmente por curiosidad, es un gesto que encierra la necesidad del soñante de conocerse a sí mismo y de buscar en su interior las verdades que -tal vez- hace tiempo desea descubrir.

Si el sueño de estas características se repite, es indudable que la búsqueda de ese conocimiento no puede esperar y, en este caso, sería interesante que el soñante intentara trabajar con técnicas de control mental o meditación, que le permitieran acceder a la introspección para encontrarse consigo mismo.

No en vano la milenaria sabiduría oriental vincula al pozo con secreto, disimulo, especialmente se trata de disimulo de la verdad, que -según la tradición- puede surgir de él limpia y desnuda.

El pozo repleto de agua limpia al que el soñante se acerca es también emblema de la verdad, sinceridad y rectitud, que indican al hombre que el alcance de la felicidad está en sus manos.

Esta imagen del pozo como símbolo de la verdad o -lo que es lo mismo- el conocimiento, es frecuente en muchos cuentos esotéricos, en los que el protagonista debe bajar al fondo del pozo para encontrar allí la clave de la verdad y resolver el conflicto que en la trama de la historia se le presenta.

Como contrapartida, puede ocurrir que el pozo al que aludimos se encuentre lleno de agua sucia, en cuyo caso simboliza confusión, angustia por problemas internos que no pueden resolverse y búsqueda de seguridad.

Si el agua del pozo se halla completamente quieta, como un espejo, es símbolo de pasividad, traduce falta de voluntad y encarna especialmente la búsqueda.

El soñante puede también verse reflejado en ella, con lo que puede decirse que se trata especialmente de la búsqueda de la identidad, dependiendo ésta de la imagen que se vea reflejada (el soñante puede verse a sí mismo como es en la realidad, pero también puede verse transformado, distorsionado o ver a otra persona que no es él).

Si en lugar de ver el pozo y acercarse a el, el soñante se precipita casi sin haberlo visto, la interpretación de su sueño debe realizarse en conexión con el significado de la caída. En este caso, nos encontramos ante un sueño de verdadera angustia.

Caer significa que al soñante se le presentan en su camino inminentes dificultades, a las que tendrá temor de enfrentarse y con las que deberá luchar duramente. Si ese pozo al que se cae no tiene final y es oscuro, se trata de una advertencia, a la que se deberá atender relacionándola con las situaciones confusas que el individuo esté atravesando en ese momento de su vida.

Puede acontecer que el soñante, lejos de caer en el pozo, decida descender a voluntad. El descenso, en este caso, puede tener diferentes significados, pero siempre relacionados con aquellas cosas que permanecen ocultas.

Un sueño de esta especie puede, entonces, estar significando un descenso (o ingreso) dentro de uno mismo, a través de las distintas capas de la psique, hasta llegar (o no) a aquello que buscamos y que se encuentra en nuestro inconsciente.

Cuando se sueña con un pozo y, al acercarnos a él esperando encontrar agua, lo hallamos seco y vacío, el simbolismo de esta imagen se asocia estrechamente al significado que encierra soñar con un desierto, es decir que, o bien se trata de sequedad de corazón o indiferencia ante los demás o, por otra parte, puede ser un símbolo de soledad.

En este caso, el individuo que sueña debe darse una oportunidad para plantearse su relación con los otros y encontrar la paz interior.

La profundidad del pozo

En la tradición budista mahayana del Tíbet, el camino del adepto hasta que encuentra refugio es descrito metafóricamente a través de la imagen del pozo. De acuerdo con esta imagen, el hombre se halla en el samsara como si estuviese atrapado en las profundidades de un pozo.

El samsara expresa la indeterminada serie o ciclo de existencias. La comparación común es la de una sucesión de olas (cada existencia no es más que “una ola en el río del samsara»).

Igualmente evoca la imagen de la rueda que gira sin cesar. El samsara, con toda la fuerza acumulada de las pasiones y los dolores, arrastra a un ciclo infinito a la multitud de seres.

En sentido similar expresa las vicisitudes de la vida y la muerte, la inestabilidad de las cosas, la inquietud de la vida mundana, la agitación del egoísmo, la vanidad de la existencia, etcétera.

Entonces, ese hombre apegado al mundo material vive dando rodeos como si se encontrara en un pozo del que no puede salir. Cuando ese individuo se decide a abrazar la vida monástica, quiere decir que ha vislumbrado una salida; para él, el pozo es ya una posibilidad de salir, es el Buddha.

Quienes acuden a salvar a ese hombre constituyen la sangha o comunidad monástica. El ingreso en la sangha se efectúa me¬diante ceremonias sencillas. El postulante debe tener como mínimo 16 años y se confía a los tres refugios: Buddha. la ley y la comunidad.

El dharma será el puente que los integrantes de la sangha colocan entre el fondo del pozo y su boca superior, para permitir al adepto su salida.

soñar pozo
El pozo repleto de agua limpia al que el soñante se acerca es emblema de verdad, sinceridad y rectitud.

Si soñamos que nos hallamos en lo profundo de un pozo, es indudable que estamos buscando, pues, una salida a nuestras dificultades. Puede ocurrir que, mirando hacia lo alto, no alcancemos a percibir nada o, por el contrario, que veamos la luz o boca de salida.

Esa altura se asocia con la necesidad de ascender, de ir hacia lo alto y lo alto se relaciona con lo divino, lo sagrado, lo espiritual, la búsqueda de perfeccionamiento, el deseo de acceder a zonas insospechadas del espíritu individual.

Si no vemos la salida de ese pozo en el que estamos sumergidos, se trata de una re presentación de lo oscuro y el empobrecimiento tanto sobre el plano moral como social. Pero la profundidad posee otro significado que va mas allá de la dualidad alto-bajo.

Es la evocación de cosas misteriosas y sagradas, el inconsciente en su expresión mas cabal, lo más oculto que hay en nosotros mismos.

De acuerdo con las características generales de los sueños en los que aparece el pozo y salvando las diferencias que hemos expuesto, puede afirmarse que -en suma-  la simbología de esta imagen no se agotará jamás, dependiendo la interpretación de la misma de los distintos contextos y circunstancias en las que se la encuentre.

De todos modos, el pozo como símbolo del conocimiento o la búsqueda del mismo, es siempre la representación misma de la interioridad del hombre/mujer, encontrarnos perdidos, o si hemos alcanzado parte de ese ansiado saber, vislumbramos la luz o el agua de la salvación.

Asomándonos a ese terrible pozo de la interioridad tendremos, entonces, no sólo la posibilidad de percibir lo que sucede en nuestro secreto mundo interior, sino que podremos ver más claramente cuál es la relación con el Cosmos.